El anhelado limbo de la danza entre el amor y el perdón

Con tu llegada, despertaste una parte dormida de mi ser. Una anquilosa compañía, la soledad, fue despegada con delicadeza ante tu presencia . No fue brutalmente expulsada como los borrachos en un bar, o la espina clavada sin compasión en una piel descubierta y dolorida. Más bien: se liberó por fin. Otra paloma enjaulada que descubrió el vuelo celeste gracias a tus mano. Así sus alas desnudas despegaron dejando sueños cumplidos y plumas caídas de tonos albinegros.

Contigo emergió hasta una vieja, y casi olvidada, amiga: la sonrisa sincera. Después de muchos ruegos, se atrevió otra vez a asomarse en mi cara descubierta. Me permitió recordar los nuevos y viejos pliegues de mis labios, abiertos en aquel momento hasta limites insospechados. Se encumbró así un nuevo ser: una mezcla entre idiota inquebrantable y niño adulto renovado. Un nuevo “Yo” se pulió así entre las capas de nuestras vivencias.

Este marinero, casi ahogado tiempo otrora, navegó entre los latidos sinceros ,ya sin contenerse, de un corazón herido. En este momento más que descubrir nuevas válvulas, esta bomba de relojería no temía activarse del todo otra vez guiado por tu voz. Las antiguas cicatrices ahora son solo pliegues, los recordatorios de que aún queda mejorar y que se debe atesorar cada momento, aún más si brilla entre lo efímero y la fugacidad de la felicidad. Pero… hasta un ser tan roto como yo, parece más cosido ahora. Más que reciclar, limitar o encorsetar las vivencias que me secuestraban de mi mismo; simplemente integré estas experiencias en mi vida y su constante aprendizaje gracias al perdón, el amor, a nosotros y al tiempo.

Usé esta misteriosa fuerza, ¿el famoso y ambiguo del amor?, para arreglar los asuntos pendientes. Me a atreví a ver mis abismos con la lupa sincera del perdón y el valor de recordar: solo soy un humano más. Pese a todo el peso que esta reacción inevitable conlleva en un enamorado, con dulzura y paciencia llené los huecos (henchidos de dolor y oscurecidos por las manchas del pasado) con la vida, su presente y sus nuevas, sugerentes e infinitas posibilidades.

Amor, llegaste a mi sin hacer ruido, y por esta simple razón temo que una vez más tu eco volátil se fugo travieso con el mágico sonido de tu risa. La danza de la compañía y el roce de los cuerpos ya son coreografía de la mi última fiesta. Unos recuerdos que aún sigo agradeciendo, amor, tu evasiva llegada. Hoy un poco más relajado, cargo hacia un nuevo baile.

Al final contigo aprendí a buscar lo único que merece la pena sincera y plena: unir mi vida con amor y alegría a la del resto, para crecer redimido entre mis antiguas cadenas y arrestos. Escalar juntos en la existencia, entre las subidas y las caídas. Las lagrimas y las sonrisas presentes en mis faldas, abismos y cimas. Entre todos estos paisajes, se haya una persona única más que busca ver otros nuevos horizontes.

Al limbo del amor y el perdón en constante danza le dedico estas sincera palabras: tras tu caprichoso y anhelado encontronazo, voy mejor equipado para viajar eterno hacia el nuevo destino. Ese recorrido, un despertar de mi aletargado ser, buscándose y buscándote con ilusión renovada en la experiencia apasionante de la vida.

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Publicado por Marc Salvador Queral (Educación Dialógica SXX1)

Persona, humanista, escritor y futuro docente, sueño con un mundo donde todos seamos iguales, distintos y felices gracias a la cooperación de todos

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