Personas

En un devenir de momentos hoy me siento a escribir. Mas que una vieja costumbre es una pura necesidad. Me descubro una vez más con la palabra. Así avanzo entre las sendas de mi ser, solo así pueden aflorar verdades de mis más profundos abismos.

Me sorprende que siempre haya algo que contar. Como el inevitable aleteo de lo efímero, sobresalen palabras en mi existencia. Aquellas que me acompañan mientras desnudo mis compactas cascaras. A veces, la danza de la vida se vuelve una mascarada donde todo queda falseado. Y hasta ese sutil pero decisivo cambio olvidamos… Recordar mi identidad de forma liviana con la técnica de la escritura. Esta estrategia me sirve para encarar los miedos frente a las sugerentes huidas.

A veces me siento como un triste payaso que entre maquillaje y risas se oculta ante el público. Obligado a sonreír y actuar, aunque en ese condenado momento me empañe el lamento. Yo envuelto en una aciaga niebla me oculto entre el resto. Por suerte, en esos momentos me lanzo al vacío del papel hueco para intercambiar experiencias. Me impregna su todo en mi nada. Canjeo en el proceso alguna verdad que al menos a mi me sirva.

En ocasiones, me siento especial, distinto y hasta definitivo. Cuando más inmejorable me siento ante la grandilocuencia hueca de la perfección, menos tardan los errores y mis defectos en pasar la factura. De este modo descubro que aún queda mucho por recorrer en el camino de la vida. Cabalgo entre problemas y soluciones, risas y llantos,… mientras mi interna auriga se debate eternamente entre el bien y el mal. Permanezco siempre atento para no despeñarme en la realidad o simplemente en mis ya conocidos complejos.

Al final al vida siempre nos persigue, ya sea como una inexorable compañera de viaje o como una infranqueable acosadora de la que intentamos huir. Pues a su vez también corre un continuo maratón frente a la muerte siempre en sus talones. En estos derroteros una camina, avanza y retrocede como cambiantes realidades. Así nos volvemos una circunvalación de sendas, una encrucijada de caminos, una posada de experiencias, un frenesí de experiencias,…

Todos estos momentos compartidos, arrancadas o acariciados de nuestra convivencia. El concilio de la soledad con los ratos que implican estar juntos. Así conjugamos la ausencia de muchos y la compañía de uno. No es ninguna novedad que entre el matajo de pensamientos que me acompaña, se amalgame en estas líneas una de mis más sencillas quintaesencias: solo soy una persona más.

#Marc Salvador Queral #Etura #Vida #Palabra #Virtudes #Complejos #Personas #Redención

Publicado por Marc Salvador Queral-ETURA

Persona mortal e irrepetible, humanista, escritor y futuro docente que vive más en el mundo de los sueños y la palabra que en la avenida de la realidad. Últimamente intento aterrizar más mis proyectos. Este blog es un espacio para compartir mis ideas y mi pasión por las letras. Me gustan leer y escribir (menuda sorpresa), el arte de conversar tomando algo, los paseos tranquilos, nadar, los juegos de mesa en buena compañía y echarme alguna partidita a cartas, el cine y las series, capturar algún momento en una fotografía....

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