Gotas de lluvia

No me arrepiento de haber cruzado contigo hasta el último de los arco iris. Hemos sido gotas de lluvia, perseguidas por la humedad y el efecto translúcido del sol. En tus cristalinos aledaños descubrí mis umbrales, los límites de ambos paradójicamente nos permitieron crecer con cautela hacia una mejor versión de cada una. Recuerdo tu compañía en la nube, vivíamos en un complot espumoso con grandes vistas a todo y nada, pero siempre llena de momentos inolvidables.

Al principio tenía vértigo, pero pronto me hiciste entender que formaba parte de un ciclo, que el agua era vital para el resto del planeta. No se porqué la fama nos achaca que las gotas somos idénticas, pero somos distintas y (como tú) pocas únicas. Unas son más limpias, otras son más opacas, más grandes, más pequeñas y otras parecen sencillamente de otra sustancia. Me dabas vida y por esa razón sé que tu composición acuática, pero podría haber sido también perfectamente de miel: curativa, brillante y dulce. 

Aún recuerdo ese trágico momento, la nube era una nave que empezó a tambalearse de forma convulsa como una espumosa gelatina ante una cuchara. El suelo se agrietaba ante nuestros cuerpos.  Veíamos el cielo cada vez más distante y el suelo por espeluznante contraste más cerca. Nuestra antigua casa se estiraba, sin temer a poner en riesgo su fisonomía, hasta que estalló. 

Justo en ese momento me miraste y me dijiste: “De verdad gracias por todo, ahora es el momento de saltar”. Fuiste la primera en … desaparecer. Te arrojaste sin nisiquiera mirar el suelo. Sabías que era tu misión y ni te planteaste huir juntas por algún rincón olvidado del firmamente. Cuando la nube estalló, evaporándose en recuerdos de un hogar que ya no existe, yo solo caía. Cerré los ojos para recrear toda mi vida pasada. El caprichoso destino quiso que me acunara la hoja de un árbol, a buen recaudo. 

He gritado y gritado, pero el ruido de la lluvia anula cualquier eco de reencuentro. Así evoluciona una trágica historia de amor perdida en un escenario tan romántico. Una vez más sin coordenadas de respuesta. Ahora si la formación recibida es cierta, volveremos a subir al cielo mientras nos evaporamos. Debemos mantener el ciclo del agua eternamente. Ahora estoy todo el día pensando entre húmedos anhelos y oscuros dilemas: ¿nos reencontremos en otra nube? ¿O serás un recuerdo que lentamente se secará entre lágrimas?

#Marc Salvador Queral #Etura #Gotas de lluvia #Reflexiones vitales #Microrrelatos

Publicado por Marc Salvador Queral-ETURA

Persona mortal e irrepetible, humanista, escritor y futuro docente que vive más en el mundo de los sueños y la palabra que en la avenida de la realidad. Últimamente intento aterrizar más mis proyectos. Este blog es un espacio para compartir mis ideas y mi pasión por las letras. Me gustan leer y escribir (menuda sorpresa), el arte de conversar tomando algo, los paseos tranquilos, nadar, los juegos de mesa en buena compañía y echarme alguna partidita a cartas, el cine y las series, capturar algún momento en una fotografía....

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